Hoy las nucleares aportan el 22% de la energía total que se consume en España y la gran duda es si pueden, pese a su antigüedad, funcionar más allá del límite previsto. El debate sobre la prórroga a las nucleares está servido.

¡Vuelven los debates electorales! Todo el mundo habla de ellos. Allí se suele hablar un poco de todo y, en realidad, un mucho de nada. Proponen un montón de cosas así un poco a lo loco, pero todo queda ahí. No se profundiza. Sobre la mesa y en los micrófonos siempre están la economía, el empleo, la sanidad, la educación… y, por supuesto, la energía. En todo momento hay dos posturas enfrentadas y esta última materia no iba a ser menos. Por un lado, los que quieren prorrogar la vida útil de las nucleares y hasta aumentar su potencia para que tengan un mayor peso en el mix eléctrico. Es decir, que no se desmantelen allá por el año 2030. Por otra parte, están los que intentan seguir con la hoja de ruta prevista. Por cierto, la que ya se había pactado con las propias centrales.

El económico debate sobre la prórroga a las nucleares

El económico debate sobre la prórroga a las nucleares – Julia en la Onda de Onda Cero (28 de junio de 2023).

Importante, porque a esta cuestión se le está dando muchas vueltas en lo político cuando, en realidad todo gira en torno a lo económico. Como siempre, priman los intereses de unos pocos sobre los del resto. Por supuesto, que técnicamente, como ha explicado Jorge Morales de Labra en Julia en la Onda de Onda Cero, se podría prorrogar su vida útil. Sin duda, pero hay que saber que tiene sus riesgos. No es ningún secreto y lo saben en todos los países de Europa. Es posible mantenerlas en funcionamiento algunos años más. Eso sí, primero habría que hacer algunas importantes inversiones en las centrales para asegurarse que se cumplen todas las condiciones de seguridad para que continúen generando electricidad. Sin embargo, de lo que muy poco se habla es de quién va a pagarlo. Nadie lo menciona, ni políticos ni eléctricas por una sencilla razón.

De momento, ni 100% renovable, ni tampoco 100% de cualquier otra tecnología. En España la situación de la energía nuclear debe ser complementaria para llegar a un modelo más verde, limpio, eficiente y sostenible.

Uno de los principales problemas de las nucleares, no el único, es su desmantelamiento cuando dejan de funcionar y, sobre todo, la custodia de los residuos radioactivos durante decenas de miles de años. Complicado y muy caro. Para hacerlo posible ahora mismo las centrales van aportando dinero a un fondo que gestiona la empresa pública Enresa. Es decir, una compañía que depende del Gobierno y, por tanto, de todos los ciudadanos. Durante los años que han estado generando electricidad han ido llenando la hucha. Tiene efectivo, pero no está llena ni mucho menos. No es suficiente y, además así lo ha acreditado el Tribunal de cuentas. Asegura que con la cantidad acumulada no tiene ni para empezar con esta difícil y peligrosa tarea cuando les toque parar su actividad. Por eso, de lo que se trata es de un problema económico. ¿Quién lo va a pagar?

El económico debate sobre la prórroga a las nucleares - Julia en la Onda de Onda Cero (28 de junio de 2023).

El económico debate sobre la prórroga a las nucleares – Julia en la Onda de Onda Cero (28 de junio de 2023).

La respuesta parece evidente… Otra vez más tocará arrimar el hombro entre todos y de nuevo les tocará a los consumidores. Eso mientras que los beneficios de las centrales nucleares seguirán aumentando porque hay algo más preocupante todavía. Prorrogar el cierre les permitirá seguir multiplicándolos porque les cuesta muy poco producir la electricidad. Más ingresos y, además, sin competencia, pero a la vez siguen congeladas sus aportaciones al fondo para la gestión y custodia de los residuos. Hará crecer su déficit cada vez más. De forma paulatina. Por lo tanto, mantenerlas operativas durante más tiempo es solo dar una patada hacia delante de la pelota. No solo se está aplazando el problema, sino que, incluso, se está incrementando un poco más. Así, cuando llegue el momento del cierre definitivo seguirá sin haber dinero y habrá que rascarse los bolsillos. Este es el problema básico.