Aumento del número de infartos, del estrés, de la ansiedad y del estado de ánimo, de los accidentes de tráfico… El cambio de hora no sienta bien en general, pero, al menos, ¿es rentable desde un punto de vista de eficiencia energética?

Cambio de horario, sí. Cambio de horario, no

Cambio de horario, sí. Cambio de horario, no – Disfruta Madrid de Telemadrid (1 de abril de 2024).

Todo el mundo lo habrá notado. Este fin de semana pasado ha tocado adelantar los relojes. De las 2 se ha pasado en menos de un segundo a las 3. Automáticamente. Se ha dormido una horita menos, pero a cambio habrá más horas de luz por la tarde. Tampoco es ningún secreto que a la mayoría de las personas les gusta más el nuevo horario, el de verano. Además, querrían que fuera el que se tuviera durante todo el año. También porque dos cambios en 12 meses acaban trastocando a más de uno. Ese es el motivo por el que se hace en domingo. Para tener al menos un día de recuperación. El problema en el que quizá no se ha pensado a la hora de hacer esta elección y que en invierno amanecería en torno a las 10 de la mañana.

Todos los horarios tienen sus pros y sus contras, pero lo que sí que está claro es que al 64% de los españoles no les gusta nada andar atrasando o adelantando el reloj. Además, lo importante es saber cómo afecta en el día a día.

Cambio de horario, sí. Cambio de horario, no - Disfruta Madrid de Telemadrid (1 de abril de 2024).

Cambio de horario, sí. Cambio de horario, no – Disfruta Madrid de Telemadrid (1 de abril de 2024).

Sobre todo, tiene un impacto en la salud. Además, lo hace muchísimo. Intuitivamente se nota, pero es que, además, hay datos científicos que lo confirman a través de estudios que tienen en cuenta a cientos de miles de pacientes. El primero, que en los 5 días siguientes al cambio de horario se producen más infartos y accidentes cerebrovasculares. No es algo puntual. Se repite año tras año. La causa está en la reducción de la cantidad de horas de sueño. Si no se han hecho los deberes y uno no se ha acostado una hora antes…  Además, los ritmos biológicos cambian y cuando se hace de forma artificial se duerme menos y se despierta menos atento, más cansado y eso genera un aumento del estrés, de la ansiedad y de trastornos del estado de ánimo. Todo está relacionado.

Además, se puede cuantificar con cosas tan materiales como el incremento de los accidentes de tráfico. Suben en más del 100% en la semana siguiente a realizar el cambio al horario de verano. La atención es fundamental.

Es un poco ficticio porque el uso horario en el que estamos está un poco puesto a dedo. Otra cosa es que fuéramos a la hora solar, y entonces los ritmos biológicos estuvieran adaptados a las horas luz, al amanecer y al atardecer.

¡Está claro! Cambiar de horario no es bueno, pero ¿con cuál quedarse? ¿Se ahorra con alguno de los dos? Precisamente esa ha sido la justificación durante décadas. Sin embargo, desde un punto de vista de eficiencia energética, como ha explicado Jorge Morales de Labra en Disfruta Madrid de Telemadrid, es un rotundo no. No merece la pena. Esta medida se empezó a poner en marcha durante los años 70 con la crisis del petróleo para gastar menos energía, pero ¿dónde se ahorra? Fundamentalmente en iluminación y, sobre todo, en el ámbito doméstico. En las empresas no porque se utiliza la misma con independencia de las horas de luz que haya. Y aquí ha habido un cambio tecnológico muy grande con las bombillas LED. Consumen 7 veces menos que las antiguas incandescentes. Así, si antes no era especialmente relevante ahora lo es menos.